Petunia se ha levantado especialmente contenta. Ha conocido a muchos niños y niñas y les ha contado su bonita historia. Ahora todos saben qué le ocurre al dormir.
Cuando las mujeres no tenían trabajo ya que se ocupaban principalmente de los quehaceres de la casa y de los hijos, se las ingeniaban para incrementar su economía familiar realizando esas tareas para otros hogares.
Así surge la lavandera como oficio, a través de las labores de casa, adaptarlas para dar ese servicio a otras mujeres y cobrar por ello.
Recorrían largos caminos hasta el río con cestos de ropa para lavar a cuestas y, con ello, obtenían a cambio un dinero que favorecía su propio hogar.